El proyecto

Nāda nace de la necesidad de compartir. De compartir conocimiento, saberes, emociones y pensamientos. Surge como parte del camino de sus creadores, que apuestan por el aprendizaje en progresión, por el hacer lento y con consciencia.

El objetivo principal es ofrecer espacios donde se puedan aprender y disfrutar aquellos aspectos que consideramos que transforman el ser en todos sus niveles: el arte y el movimiento.

Nuestra manera de entender este proyecto es que sea también una escuela en el sentido amplio de la palabra: un lugar donde explorar, estudiar y desarrollar herramientas para el bienestar físico, mental y emocional, aplicables tanto dentro como fuera de la práctica. Un lugar donde experimentar y vivir los procesos de aprendizaje de manera que cada persona pueda desarrollarse hacia aquello que más se alinee consigo misma.

Este es un espacio donde valores como el respeto y el compromiso (con unx mismx, con lxs demás, con la práctica y con el espacio) están en la base de lo que hacemos. Un lugar donde la disciplina se entiende como una herramienta para crecer, donde se deje la comparación a un lado y se descubra el propio camino, desarrollando la personalidad y la originalidad de cada unx.

Apostamos por una educación y unos contenidos de calidad, ofreciendo siempre espacio para el aprendizaje continuo y creciendo también nosotrxs en el proceso.

Nāda es un proyecto en el que ofrecemos prácticas, espacios y momentos en los que exista la posibilidad de encontrarse con unx mismx, de progresar y evolucionar, dando lugar a una mejora de las cualidades y capacidades de cada persona, cualesquiera que estas sean y en toda su diversidad.

El significado de Nāda

Nāda es una palabra sánscrita que significa sonido, vibración o resonancia. En algunas tradiciones se entiende como la vibración primordial de la que surge toda forma.

Nada en el universo está completamente en reposo. Todo vibra, todo oscila, todo se transforma. La vibración es el principio dinámico que da origen al movimiento, y el movimiento es la expresión misma de lo vivo. El sonido (nāda) es una forma perceptible de esa vibración.

En la tradición india (especialmente en el Śivapurāṇa) se habla de dos principios que sostienen la existencia: Bindu y Nāda.

Bindu es el punto: el centro, la concentración, el potencial.

Nāda es la vibración: el impulso que pone ese potencial en movimiento.

Cuando centro y vibración se encuentran, aparece la forma, el movimiento y la vida.

Curiosamente, en español la palabra nada tiene una etimología relacionada con nata, “lo nacido”.

Con el tiempo pasó a significar “ninguna cosa”, pero su origen remite al acto de surgir, de nacimiento. En este sentido, “nada” puede entenderse como el espacio previo a la manifestación, el lugar donde algo está por nacer.

Nāda, como proyecto, es un espacio dedicado al cuerpo, el movimiento y las artes. Aquí exploramos la relación entre centro y vibración —respiración, voz, sonido y gesto— a través de prácticas como Navakaraṇa, donde el ciclo de la respiración (y su sonido) estructura la transformación corporal y la presencia, y de encuentros artísticos en los que la vibración sonora, corporal y emocional se entrelazan, generando sinergias y procesos de cambio.

Si quieres saber más sobre el nombre, el símbolo y la filosofía que hay detrás, pincha aquí.

El espacio

La sede de Nāda se encuentra en Barcelona, en pleno corazón del barrio de Gràcia. Aquí puedes encontrar diferentes clases, eventos y encuentros tanto regulares como esporádicos.

La base de la práctica de movimiento que sostenemos es el método Navakaraṇa, a través del cual se forjó la unión de sus creadores y la posibilidad de compartirlo y enseñarlo juntos.

Organizamos el calendario regular de manera que siempre se pueda venir a practicarlo y esté sincronizado sinergéticamente, para que el cuerpo pueda avanzar y transformarse con regularidad y constancia.

Creemos que es una práctica transformadora y queremos transmitirla de manera que se pueda aprender en profundidad y el cuerpo tenga una sensación real de progreso y bienestar. Por eso, nuestra manera de hacerlo se acerca a la idea de “escuela”, donde cada persona que asista no salga igual que cuando entró, y donde se vaya adquiriendo un mayor conocimiento y control sobre el cuerpo y la mente a medida que se practica.

Además, Nāda también es un espacio para las artes, un lugar de práctica e investigación artística, donde se realizan encuentros y procesos creativos.

Aquí podrás venir a sesiones regulares donde se trabaja la voz, la música o la danza, pero también es un espacio de encuentro para artistas, donde es posible crear, mostrar o compartir diferentes prácticas, artes o espectáculos.

Tanto si eres artista como si no, estás invitadx a venir a compartir, aprender o simplemente disfrutar de lo que se va organizando periódicamente.

La idea/espíritu del lugar

Sentimos Nāda como un hogar, y así es como queremos que se sientan las personas que pasen por aquí.

En sánscrito, kula significa familia, comunidad o linaje, y con ello nos referimos al grupo de personas que comparten un camino, una práctica o una visión común: una red viva de relación, donde cada persona forma parte de un todo mayor. Un espacio de encuentro, aprendizaje y apoyo mutuo.

Así pues, esto implica —y a su vez queremos transmitir— pertenencia, cuidado y responsabilidad compartida: un lugar donde las personas pueden crecer, explorar y transformarse juntas.

En Nāda, el espíritu del lugar se construye desde esta idea de kula: un espacio abierto donde el movimiento, el arte y la práctica se convierten en un punto de encuentro entre cuerpos, sensibilidades y caminos distintos.

Nāda es un espacio para escuchar y explorar; una casa abierta a todxs aquellxs cuyos valores se asemejen a los nuestros, un lugar lleno de posibilidades, un laboratorio de investigación y disfrute personal, un refugio donde estar y donde poder ser.

Nāda es lugar de transformación donde todo y nada es posible a la vez.

Meet The Founder